Ya no parece haber dudas sobre los autores del sabotaje de los dos gasoductos de North Stream, como nunca las ha habido sobre los objetivos que perseguían: golpear a Alemania y Rusia.
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El Presidente de Rusia apela a la fibra nacionalista.

Rusia tiene datos que ya son públicos sobre las circunstancias de cuándo (maniobras navales de la OTAN en esa zona en septiembre pasado) y cómo (drones submarinos noruegos) fueron plantadas las cargas explosivas sobre los dos gasoductos propiedad de una empresa alemana asociada con la rusa Gazprom. Está claro el papel que desempeñó Occidente en las explosiones del sistema de gasoductos Nord Streamen el mar Báltico, declaró el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Serguéi Narishkin. El ataque a ambos oleoductos consistió en múltiples cargas explosivas detonadas en ramales separados cerca de la isla danesa de Bornholm, pero en aguas internacionales.

En el marco del empantanamiento de la contraofensiva rusa en Ucrania, conflicto que si aún no ha terminado con la victoria de Moscú solo se debe a los denodados esfuerzos de Estados Unidos y el séquito servil europeo, que a riesgo de pulverizar sus propias economías y llevar a sus pueblos a vivir consecuencias sociales inimaginables un año atrás, han acatado cada una de las acciones ordenadas por Washington para de una vez y por todas terminar con la posibilidad de un mundo multipolar.

Cuando asoma la posibilidad –cacareada incluso por el casi octogenario presidente estadounidense Joe Biden- de una guerra nuclear, el único camino sensato sería la reflexión, la diplomacia y la búsqueda exhaustiva de soluciones pacíficas, aceptables para ambas partes.

Estados Unidos y sus aliados europeos insistieron durante la Asamblea General de la ONU en que la guerra de Rusia en Ucrania es tema prioritario del mundo y acusaron al presidente ruso, Vladimir Putin, de violar los principios fundamentales del organismo al denunciar su acción bélica «imperial». Pocos líderes se atrevieron a contradecirlos.

“La invasión [de Ucrania] en sí misma es una agresión criminal, como la invasión de EEUU sobre Irak, o la de Hitler sobre Polonia”, dice el intelectual en conversación con elDiario.es: “Pero, aparte de eso, es una estupidez increíble. Ha metido a Europa en el bolsillo de EEUU”

El ejército de Zelensky está desangrado y ha tenido tantos muertos que los deja tirados en el campo de batalla para que los rusos los entierren. La clara superioridad militar de Rusia no logra sentar en una mesa de negociación coherente al Gobierno de Ucrania porque Zelensky es solo un títere sin capacidad de decidir. Estados Unidos lo usa para hostigar a Rusia y desgastarla en una guerra prolongada, como hizo Washington con la Unión Soviética en Afganistán donde todos los muertos eran afganos y rusos. ¿Algún parecido?
La situación geopolítica actual se asemeja a la que hubo antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando, para invadir a la URSS, Hitler reunió bajo su mando a la mayoría de los países de Europa; EEUU y la UE han articulado hoy una coalición similar para hacer la guerra a Rusia en Ucrania.

La Unión Europea (UE) va de comparsa (en acepción 4 del diccionario de la Real Academia Española, DRAE); sus mandamases confunden el cargo que ostentan por nombramiento de otros políticos con tener inteligencia, vamos, que confunden la velocidad con el tocino. Otra cosa son los Estados Unidos, con pillería propia y estulticia ajena, la de los políticos y burócratas de la UE y de los diferentes países que la componen y otros que le siguen como si hubieran sido encandilados (acepción 3 de encandilar en el DRAE), han dado en crear un problema, el enfrentamiento con Rusia, que los Estados Unidos han ideado y preparado con Ucrania, e intentan agrandar para debilitar a Rusia y su alianza con China.