En España hablar de racismo es poner la vista en Estados Unidos y señalar los actos racistas que ocurren allí, como si fuese el único lugar donde suceden, pero no escandalizarse cuando en tu país queman día si y día también las viviendas de los temporeros en Huelva, cuando mueren personas en la Frontera Sur buscando una vida mejor o se ignoran las muertes en “extrañas circunstancias” dentro de CIES y centros tuteados de menores.