Quizás pocos ejemplos mejores que Somalia para ejemplificar cuál es el resultado de las políticas humanitarias de los Estados Unidos imbuidos en el espíritu del “destino manifiesto”, algo así como un reciclado de la del “pueblo elegido” de los judíos, cuando deciden llevar sus principios de democracia, libertad y progreso a países a miles de kilómetros de sus fronteras y con culturas totalmente extrañas a su capacidad y voluntad de compresión.