Corrido por el avance de la ultraderecha de su país y de Europa y con la necesidad frente a sus votantes de mostrarse resolutivo, el pasado jueves 23 de mayo el presidente Emmanuel Macron, para contener los disturbios que amenazaban con incendiar la isla, (Ver: Nueva Caledonia, otro adieu à la France), junto a los Ministros del Interior y de las Fuerzas Armadas se vio obligado a recorrer los casi 18.000 kilómetros que separan París de Numea, la capital de Kanaki en pleno Indo-Pacífico, ocupada por Francia en 1853 cuando pasó a ser conocida en Occidente como: Nueva Caledonia.