Pakistán, tras cursar las elecciones legislativas del pasado día 8, de donde emergería el Primer Ministro que gobernará a sus 240 millones de ciudadanos por los próximos cinco años, contra todo lo previsto y programado por los militares, el único poder perenne de la nación islámica, se impusieron los partidarios del ex primer Ministro Imran Khan, derrocado en 2022 y en la prisión de Adiala en Rawalpindi desde pocos días antes del comicio tras ser condenado a 14 años de prisión e inhabilitado, por diez años, para ejercer cargos públicos mientras espera los resultados de los otros cien procesos que se instruyen en su contra (Ver: Pakistán, el retorno de los viejos fantasmas).