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El portorriqueño Oscar López Rivera visitó la isla

En Cuba un héroe de Nuestra América

Fuentes: Rebelión

Con la frente en alto arribó a Cuba Oscar López Rivera, el hijo de Puerto Rico que llegó a ser el preso político más antiguo de América Latina y el Caribe. Cumplió casi 36 años tras las rejas del imperio acusado de un cargo impreciso y sin que la fiscalía aportara prueba alguna en su […]

Con la frente en alto arribó a Cuba Oscar López Rivera, el hijo de Puerto Rico que llegó a ser el preso político más antiguo de América Latina y el Caribe. Cumplió casi 36 años tras las rejas del imperio acusado de un cargo impreciso y sin que la fiscalía aportara prueba alguna en su contra. De ellos, 12 incomunicado, y durante buena parte de la condena sometido a tratos crueles, inhumanos y degradantes. En verdad, su bárbaro castigo obedeció únicamente a ser militante dentro de la comunidad boricua de Chicago de una organización que abogaba por la independencia de Puerto Rico.

Antes, combatió en Vietnam donde fue condecorado por el ejército de Estados Unidos. Como otros compatriotas tomó conciencia allí de lo injusta de la agresión estadunidense a la patria de Ho Chi Minh y de su naturaleza colonial, que rápidamente asoció con su isla natal. Los unía en este proceso su patriotismo, no vinculado a la bandera de las barras y las estrellas sino a la de la estrella solitaria de Puerto Rico. Al regresar de la guerra volvió a Chicago, donde fue un incansable organizador y pedagogo comunitario, fundador de escuelas y centros culturales. Negado a aceptar la jurisdicción de los tribunales yanquis, se declaró prisionero de guerra en una lucha anticolonial y acorde con ello exigió sus derechos. Aunque su conducta como recluso califica como ejemplar, la exorbitante sentencia impuesta habría expirado en 2023.

Pudo haber alcanzado la calle en 1999. Entonces el presidente Clinton dictó el perdón para varios independentistas presos que lo incluía, pero dejaba recluidos a otros dos y en protesta Oscar no lo aceptó. No obstante, los dos fueron excarcelados tiempo después y él dejado en la cárcel pese a las reiteradas solicitudes de su defensora. Por fin su encierro concluyó en mayo de este año debido a una decisión del presidente Obama en el período final de su mandato. Los últimos meses los pasó en reclusión domiciliaria en su amada Puerto Rico

Y es que ninguna causa como la lucha por su liberación había unido tanto al pueblo boricua por encima de posturas ideológicas y filiaciones partidistas. Las marchas y acciones pacíficas de calle así lo mostraron. Eran todos en la isla y en el continente. Todas las iglesias, las logias masónicas, los artistas y académicos, la comunidad LGBT, los alcaldes, todos los independentistas y todos los partidos del sistema. El propio gobernador, en gesto sin precedente, lo visitó en la cárcel y solicitó de Obama su libertad. Esta brega también contó con un apoyo latino-caribeño e internacional enorme, incluyendo dentro de Estados Unidos.

En Cuba, Oscar se abrazó no más llegar con Fernando González Llort, uno de los 5 héroes antiterroristas cubanos y hoy presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, quien fuera su compañero de reclusión durante varios meses. Luego Fernando, en una ceremonia de recibimiento, a la que acudieron otros tres de los héroes cubanos, expresó: «Hablar de Oscar es un compromiso enorme, es difícil encontrar las palabras justas que sean capaces de expresar su grandeza, su obra y su ejemplo. Esa obra y ese ejemplo lo colocaron sin que él se lo propusiera en el más alto sitio de la resistencia a la dominación imperial».

Más tarde, al combatiente puertorriqueño le fue impuesta la Orden de la Solidaridad, conferida por el Consejo de Estado de Cuba, de manos de su vicepresidenta Mercedes López Acea. Este día es un sueño cumplido. Este día es un sueño de amor a esta Patria, de amor a su pueblo, a la Revolución y a un hombre (Fidel) que nos dio un ejemplo de lo que es resistencia y lucha, dijo Oscar en su recibimiento. Me siento lleno de humildad, lleno de amor y de gratitud por todo lo que el pueblo cubano ha hecho por nuestra patria, pero también por todo lo ha hecho por los seres en el mundo que merecen justicia y dignidad, añadió.

Oscar ha recibido una acogida muy especial en Cuba. Ya inició vivos intercambios con niños, jóvenes universitarios cubanos y lo hará con grupos de solidaridad. Ofreció flores a Martí en su monumento y rendirá tributo a Fidel en su visita a Santiago de Cuba. Por ambas personalidades ha declarado siempre fervorosa admiración.

Como pueblo -ha dicho- no hemos experimentado nunca… la libertad. Sin embargo hemos luchado por descolonizarnos… creemos que pertenecemos a la comunidad de naciones latinoamericanas y que una nación pequeña puede transformarse en… fuerte».

Así es, Oscar, hermano. ¡Viva Puerto Rico Libre!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.