Cuando 11 chicos que mayoritariamente proceden de ambientes marginales, con cuentas bancarias que tienen al menos 8 dígitos, persiguen una pelota para entretener, despistar y desorientar a la paupérrima plebe y alejarla momentáneamente de sus problemas y sufrimientos, quien sale ganando con todo el montaje y el negocio del fútbol son los regímenes autoritarios, democráticos y los poderes fácticos.