El obsceno régimen marroquí, a la vista de todo el mundo, continúa reprimiendo al pueblo saharaui, al que sigue asesinando sin contemplaciones, no conforme con haber usurpado el ochenta por ciento de su territorio y seguir usufructuando desde 1975 sus yacimientos de fosfato, los más importantes del mundo, y también uno de los mayores bancos de pesca del mundo, con la anuencia de la corona española, socia fundamental del despojo a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).