El repentino inicio de la guerra en Tigray, una provincia con antecedentes separatistas en el norte de Etiopia, tuvo su origen en una serie de hechos que comenzaron a precipitarse a partir de que el pasado dos de noviembre se conoció que al menos 53 integrantes de la etnia Amhara, aunque otras fuentes hablan de 200, la más numerosa del país después de los oromo, habían sido asesinados, en Oromia, al oeste de Etiopía, durante el fin de semana anterior, después saquear las propiedades, quemarlas y robar el ganado.