El movimiento antifascista y por la memoria democrática de Madrid cuenta con menos apoyo social y de los medios de comunicación con respecto a los de otras zonas del Estado. Pero pese a todo, un grupo de vecinos se resiste a claudicar frente al oprobio de la indiferencia y la falta de memoria ante los crímenes de lesa humanidad del franquismo, cuyo símbolo tal vez más emblemático es la vieja y ya inexistente cárcel de Carabanchel.