En las primeras horas de la mañana del lunes 30 de enero se conoció un nuevo atentado en Pakistán que se produjo en una mezquita sunita ubicada dentro del cuartel general de la policía de la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país a unos 190 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán, y apenas a 12 de la frontera con Afganistán. La operación produjo cerca de 50 muertos y más de 150 cincuenta heridos, entre ellos muchos policías que se encontraban en oficinas cercanas. Se estima que al momento de la explosión la dotación de esa fuerza era de 400 hombres.