Categoría: Mundo
Desde su designación como sede del Mundial de Fútbol 2022, Qatar ha sido fuente de grandes controversias. Las acusaciones de sobornos para que el país del golfo Pérsico fuera elegido comprometieron a una docena de dirigentes.
La lucha por el orden mundial que se viene desarrollando en el planeta hace ya tiempo se despliega en múltiples terrenos, uno central es la economía, también la cultura, las formas políticas de organización de los estados, instituciones internacionales, etc.
Vivimos tiempos muy turbulentos. Se avecinan muchas crisis y desafíos: el calentamiento global, el COVID-19, la crisis energética, la guerra en Ucrania… ¿Qué podemos esperar ahora que Xi Jinping ha sido elegido para un tercer mandato? ¿Qué dirección tomará China en los próximos años y acaso debe preocuparnos?
Desde hace varias décadas el rock, las drogas y el fútbol, a los que ahora podríamos sumar las redes sociales (ordene a su antojo estos cuatro jinetes del apocalipsis), son los pocos espacios que el sistema ha acondicionado para que los atribulados ciudadanos de estos tiempos podamos acomodar, aunque sea por un rato, nuestros fracasos y frustraciones para descansar el agobio, de saber que esa bestia sanguinaria llamada realidad nos espera allí afuera para seguir devorándonos.
«El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue».
Europa occidental y Estados Unidos en el laberinto dispuesto por Putin.
En las últimas décadas Indonesia ha sido protagonista del fin de un régimen autoritarios de más de 30 años, de una variedad de conflictos étnicos, comunales y religiosos, de un abanico de calamidades naturales, de las graves consecuencias de la crisis económica asiática.
Un pakistaní preso hace casi dos décadas en el centro de torturas de la ilegal base naval en Guantánamo, regresa a su país sin saber de qué se le acusaba.
Sin duda Washington, tras el triunfo demócrata en las elecciones de medio término en las que la sociedad norteamericana parece haber dado un cheque en blanco a la Administración Biden, se lanzará a ratificar todas sus políticas guerreristas más allá de sus fronteras y además de estar dispuesto a derrotar a Moscú en Ucrania, a no perder tampoco la oportunidad de ir por Teherán para confirmarse como la única potencia militar a escala mundial frente a la pasividad de Beijing.