Al comienzo del torneo de fútbol hubo muchas críticas al anfitrión, Qatar, por las condiciones laborales en la época de preparación del Mundial y por los derechos LGBTI. Los ciudadanos del Sur consideran que estas críticas son hipócritas y unilaterales. La indignación por este hecho ha alimentado un sentimiento de unidad regional y solidaridad entre muchos hinchas que acuden al campeonato.