La decisión de la OTAN de expulsar a los diplomáticos rusos de su territorio, bajo el pretexto de que estos hacían espionaje, es un ataque político directo contra Rusia. Bruselas sabía de antemano que Moscú reaccionaría ante tales acciones, por lo que no es una sorpresa para nadie el cierre de la embajada de la OTAN en territorio ruso.