Las evidencias dejan muy en claro, que la huida de los Estados Unidos y sus socios de la OTAN de Afganistán, deja al país centro asiático, en las puertas de una nueva guerra civil, que si bien, no se avizora prolongada, si se espera extremadamente sangrienta, entre el Talibán y el gobierno de Kabul, ya que son muchas las cuentas que los muyahidines tienen por cobrar a miles de colaboracionistas, a los que ellos, catalogan como títeres, y ponen en la cabeza del actual presidente Ashraf Ghani, como su principal objetivo.