Mientras el presidente francés hace calistenia y saca músculo frente a Rusia -la mayor potencia nuclear del planeta- intentando convertirse en el último escollo de la victoria del presidente Vladímir Putin en Ucrania, al parecer no se ha enterado de que desde 2021 ha perdido absoluta influencia en tres de los principales países que aseguraban su permanencia como potencia hegemónica en sus antiguas colonias africanas.