Desde los ataques del pasado 7 de octubre por parte del grupo Harakat al-Muqáwama al-Islamiya, (Movimiento de Resistencia Islámica) o Hamás (Fervor), contra diferentes sectores de los territorios ocupados ilegalmente desde 1947 por el régimen sionista, la comunidad internacional aplaude y alienta a Benjamín Netanyahu, que ha empezado lo que quizás sea la última fase del proceso de ocupación: limpieza étnica e incautación de los pocos kilómetros cuadrados que todavía permanecían bajó “control” palestino, tanto en Gaza como en Cisjordania. (Ver: La operación de Hamás y un error de cálculo)