Vanessa Dourado | 

Nos encontramos en un momento donde ya es posible ver con nitidez las consecuencias del modelo de producción, distribución y consumo que el capitalismo, en su fase neoliberal, impone sobre nuestros cuerpos y territorios. La destrucción de los ecosistemas a ritmo acelerado, y los eventos extremos relacionados a la emergencia climática dejaron de ser temas abordados por las comunidades afectadas por proyectos contaminantes y depredadores. En los últimos años, la cuestión ambiental ha sido tema de debate en los medios hegemónicos de comunicación, y en las sociedades de todo el mundo.

Las tasas de inflación general en las principales economías se han reducido casi a la mitad desde que alcanzaron su punto máximo en 2022. El crecimiento promedio de los precios para el consumidor en las economías capitalistas avanzadas ha caído de más del 7% en 2022 al 4,6% en 2023, según el FMI.

Los daños al medio ambiente derivados del cambio climático se extienden a lo largo y ancho de las Américas. El Niño, La Niña y otros fenómenos climáticos extremos asociados, como sequías, heladas y nevadas inusuales, incendios forestales o huracanes, entre otros, se han vuelto habituales en los últimos años. Esto genera impactos en los derechos de las personas y pone en riesgo a las generaciones futuras.

Luciano Andrés Valencia | 

El Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis, en el norte del Perú, ha denunciado estos días la presencia de 50 mineros ilegales armados, de nacionalidades colombiana, venezolana y brasileña, que desplegaron 25 dragas y retuvieron a una comunidad generando un clima de temor y amenazas. A mediados de febrero, comunidades wampis detuvieron la operación de siete patrones y otras tantas dragas en la cuenca del río Santiago, nombrado Kanú, y los retuvieron en un calabozo comunitario.

¿Cómo es el sistema de préstamos de China?

China se encuentra demonizada por numerosos y numerosas comentaristas: este país sería el principal acreedor de una gran cantidad de países del Sur y los explotaría mientras que el Banco Mundial, el FMI y el Club de París, quienes reúnen las potencias acreedoras tradicionales, darían lo mejor de sí para ayudar a esos países que ceden bajo la carga de una deuda demasiado pesada.