Guadi Calvo | 

Un ejército occidental no puede ser derrotado. Su derrota necesariamente la provocan políticos sin escrúpulos y auxiliares locales que salen corriendo sin luchar.

Pierre Rousset | 

Este artículo fue escrito a principios de abril de 2021 para la revista impresa Contretemps N° 49. Para esta segunda versión, se ha mantenido su estructura, sin intentar una actualización general. No obstante, el texto se ha actualizado parcialmente y se han reelaborado, ampliado, aclarado, corregido o completado algunas fórmulas relativas, en particular, a la historia del país.

Hay una nueva política en marcha, y a pasos acelerados, y esa política está poniendo muy nerviosos a los centros capitalistas globales asentados en Occidente.

Guadi Calvo | 

Desde el golpe de estado del 1 de febrero en Myanmar, se ha reducido o suspendido la presencia de organizaciones no gubernamentales internacionales en el país, y se han intensificado los conflictos armados. Estos acontecimientos han agravado las necesidades humanitarias en Myanmar en plena pandemia de COVID-19 y han contribuido a un aumento significativo de los desplazamientos internos.

La masacre de al menos 79 civiles afganos y 13 soldados estadounidenses en el aeropuerto de Kabul ha impulsado a la rama afgana del ISIS (Estado Islámico de Irak y Siria, por sus siglas en inglés) a los titulares de los informativos de todo el mundo, que era lo que pretendían.

Marcelo Colussi | 

En 1978 en Afganistán tuvo lugar una revolución socialista, conocida como Revolución Saur o Revolución de Abril. Se conformó entonces la República Democrática de Afganistán, conducida por el Partido Democrático Popular de Afganistán, de izquierda, la que recibió el apoyo de la Unión Soviética.

Guadi Calvo | 

Nos vamos habituando a la victoria de los talibanes y a verlos poner “orden” en Kabul y tras pautarlo con los norteamericanos también en los alrededores del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de la capital afgana, lo que ha generado miles de especulaciones acerca de cuál será finalmente el camino a tomar por los hombres del mullah Haibatullah Akhundzada, con la misma certeza con que se adivina qué número saldrá en la lotería.