La caída del régimen pro-EEUU de Kabul ha extendido la inseguridad regional a todo el Asia central postsoviética y ha servido ahora para proyectar la doctrina de la defensa estratégica del “exterior cercano” del Kremlin, que estos días recuerda en los casos de Ucrania y Bielorusia, ante el proyecto de despliegue de los misiles de alcance medio de la OTAN a países como Polonia o Rumania.