Mirko C. Trudeau

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Abrumador rechazo mundial en la ONU a la política de Estados Unidos contra Cuba

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris reiteró la consigna de su gobierno de que Estados Unidos está de regreso y destacó este martes que la relación con Latinoamérica va mucho más allá del comercio y, pese a reconocer que a veces es complicada, aseguró que su Gobierno cree en el potencial de la región, en un discurso que obvió la dura represión de Colombia, su principal socio político en la región.

Rusia responde con expulsiones a las sanciones de EE.UU.

Estados Unidos realizó el jueves ataques aéreos en un punto de control fronterizo entre Siria e Irak. Los bombardeos dejaron al menos 22 muertos y destruyeron tres camiones de municiones entre milicias que apoyan al gobierno de Damasco, mientras un explosivo informe de inteligencia reveló que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman, gobernante de facto del reino, autorizó capturar y matar en la capital turca, Estambul, al periodista saudita Jamal Khashoggi.

Sin menciones a propuestas propias, cada candidato utilizó sus minutos para acusar a su rival, interrumpirlo e incluso lanzar ataques personales. Un debate desordenado en el que, más que cara a cara, los protagonistas discutieron con el moderador.

Nueva York es criticada -entre otras razones- por el aumento del número de tiroteos en la ciudad en los últimos meses. Portland y Seattle están en la lista negra del gobierno federal por no haber frenado los incidentes conectados con las manifestaciones de protesta por la muerte del afroamericano George Floyd en manos de la policía.

Kamala (“Flor de loto”) Harris, de 55 años, seleccionada por el candidato demócrata Joe Biden como su vicepresidenta, tiene, a sus 55 años, la imagen de mujer fresca y combativa, poco frecuente en la política de Estados Unidos, opuesta a la de su compañero de papeleta, que tiene 77 años y lleva cuatro décadas en Washington, e incluso a la de sus rivales.

En un país donde casi 14 millones de niños no tienen suficiente para comer, donde unos 50 millones de personas están desempleadas y millones de familias corren riesgo de perder sus hogares, parece lógico que el índice de aprobación de Trump -que en mayo era de 45 %- hoy se ubique en 39 %.

El panorama electoral para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se oscurece. Aunque faltan 16 semanas para las elecciones del 3 de noviembre, no hay indicadores de que ni la pandemia ni la crisis económica, sanitaria y social mejoren en el corto plazo.

Mucho ha cambiado en estos cuatro meses. Cuando el coronavirus se expandía en silencio por Estados Unidos a inicios del año, el país estaba en un constante crecimiento económico y con un nivel mínimo de desempleo. Estas eran dos cartas clave en la campaña de reelección del presidente Donald Trump, que firmaba un ansiado acuerdo comercial con China. Una reelección que ahora no ve tan clara.

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