Las Naciones Unidas instan a terminar con la disputa competencial en la Cañada Real. Urge defender, de inmediato, los derechos de su infancia.
Las Naciones Unidas instan a terminar con la disputa competencial en la Cañada Real. Urge defender, de inmediato, los derechos de su infancia.
Una vez les tocó a unos titiriteros. Hubo escándalo, lío, protestas. Ahora le toca a un rapero. Hay, otra vez, escándalo, lío, protestas. Hasta el vicepresidente de España, Pablo Iglesias, ha dicho que algo está fallando cuando pasan cosas como esta: Pablo Hasél, artista del mundo del rap, ha sido encarcelado porque sus tuits y sus canciones han sido consideradas ofensivas por los jueces.
Más allá de las marchas neonazis, en muchas ocasiones ha sido el propio Estado quien ha conmemorado a la División Azul
Quien en realidad se traslada no es el PP, sino el votante de derechas. Tras años de mareo de la perdiz popular, ha decidido que prefiere a la derecha de siempre, a la autoritaria y ultranacionalista. Las cajas ya están empaquetadas
“No mos callaran”, “No a la llei mordassa, no a la repressió”, “si toquen a una, ens toquen a totes”. Con estas consignas saludaron el 8 de febrero los concentrados en la puerta de los juzgados de la ciudad de Gandía la salida de Joan Cogollos, de 75 años, miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de La Safor-Valldigna. Anunció la suspensión, hasta diciembre, del juicio por su participación en la resistencia pacífica contra un desahucio en el municipio de Oliva (25.200 habitantes).
El delito de enaltecimiento del terrorismo ha supuesto 122 condenas de cárcel desde 2004. A ellas se suman al menos otras seis por injurias a la Corona, a las instituciones del Estado y ofensas a los sentimientos religiosos, desde Suso Vaamonde hasta Pablo Hasel.
El colapso de las comisarías de Extranjería, unido a la arbitrariedad de un sistema que obliga a miles de personas migrantes a pasar días enteros delante de una pantalla, ha generado un «mercado clandestino” de compraventa de citas.
Junts no puede permitir el lujo de pasar a la oposición y dejar gobernar a ERC, en solitario o acompañado.