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Perú

Una nueva ofensiva mediática contra Cuba

Fuentes: Rebelión

Como respondiendo a un solo concierto, en las últimas semanas asomó en nuestro país una nueva ofensiva de la «prensa grande» contra Cuba y su Revolución; y contra Fidel Castro, su más emblemática figura. En el inicio de todo, estuvo la agresiva actitud de rechazo a la presencia de 48 médicos y especialistas de la […]

Como respondiendo a un solo concierto, en las últimas semanas asomó en nuestro país una nueva ofensiva de la «prensa grande» contra Cuba y su Revolución; y contra Fidel Castro, su más emblemática figura.

En el inicio de todo, estuvo la agresiva actitud de rechazo a la presencia de 48 médicos y especialistas de la salud cubana, que llegaron al Perú en cumplimiento de un acuerdo suscrito antes de fin del siglo pasado, y cuya tarea era ayudar al sistema, a encarar sus dificultades básicas.

Ese acuerdo tiene sustento histórico. Los lazos que unen a Perú y Cuba en el terreno de la ayuda solidaria, se remontan a los años de la Independencia. En las batallas de Junín y Ayacucho hubo -en efecto. Combatientes cubanos en las filas el ejército libertador- Años más tarde, por la Independencia de Cuba, tomó las armas Leoncio Prado que fuera fusilado después por el ejército invasor en la Guerra del Pacífico.

Pero esos lazos, que en plano político y militar siempre fueron sustantivos, se tornaron aun más evidentes en el área de la salud. La tragedia de 1970 pintó de cuerpo entero la activa solidaridad de Cuba con nuestro pueblo; y el pasado terremoto del 2007 en Pisco y alrededores, la confirmó

La prédica contra nuestros visitantes solidarios ganó el apoyo de algunos círculos de profesionales de la salud que parecieran no haber hecho el juramento de Hipócrates, sino el de Hipócritas; y que gustan atender no pacientes, sino clientes.

Después fue Alberto Massa, un columnista de «Diario 16». Luego, Mirko Lauer, el amigo de Alan García, que tiene en sus manos la columna editorial de «La República»; pero al medio estuvieron notas en «El Comercio» «Expreso», «Perú 21» y – cuando no- la TV basura que atormenta de modo permanente a los peruanos.

Adicionalmente, un tal Antonio del Castillo copó numerosos espacios en el Facebook denigrando a la Isla de Martí con ponzoñosas aseveraciones; seguido por cierto por algunos profesionales del odio que tiemblan de ira ante los éxitos de la Patria Antillana. .

La argumentación planteada por estos críticos del proceso cubano no es, por cierto, original. Ellos no han descubierto nada. Se han limitado a repetir como reblandecidos papagayos, lo que dijeron siempre los mismos áulicos del Imperio en los años pasados: Que en cuba no hay una Revolución, sino una dictadura; que no existen libertades; que Fidel cuenta con privilegios inalcanzables; que el pueblo cubano vive martirizado. ¿Argumentos? Ninguno.

Los de ahora -como los de antes- repiten las mismas paparruchas sin sustentar pruebas. Quizá «lo nuevo» -si algo puede considerarse «nuevo» en esa vieja monserga- proviene de las aseveraciones de Yoani Sánchez, la «blogera» al servicio del Imperio que gana en dólares y vaga por el mundo vendiendo su imagen de Juana de Arco del nuevo siglo a punto de ser llevada a la hoguera, y de la que se salva gracias al jugoso «apoyo» que recibe.

Ahora resulta que la tal Yoani ha tenido el descaro de invertir una parte de los cuantiosos recursos de los que dispone para abrir un «periódico virtual», es decir una página de Internet para que algunos cubanos encuentren sentido a la operación ZunZuneo, que parecía caer en desuso luego de todas las denuncias que acumulara en su contra.

De ese modo, se puso a la par de su competitiva rival en estas lides: María Conchita Alonso, la calatista de antaño, que ahora pide que la infantería de marina yanqui invada Cuba y Venezuela, para su beneplácito por cierto

Aquí los medios -que no leyeron una línea del panfleto informático de la Sánchez- se desgañitaron denunciando que el gobierno de Cuba había «ordenado» bloquear la citada pagina, como único modo de impedir que el encendido verbo de la Yoani capture la adhesión de millones de cubanos que apenas esperan su palabra para alzarse en armas contra su gobierno.

Francamente ridículo el argumento porque esos millones de cubanos a los que aspiran llegar, ya tienen armas, y las usan. Lo hacen, precisamente, para defender y proteger al gobierno de su país, constantemente acosado por la administración norteamericana, que no cesa en su ofensiva contra Cuba.

¿Alguien ha olvidado, por ventura, que la administración yanqui organizó y financió más de 600 atentados contra la vida de Fidel Castro en el afán de terminar con él, su pueblo y su gobierno?

¿Alguien ha dejado de darse cuenta que aún subsiste el bloqueo imperialista contra Cuba y que, como consecuencia del mismo, hoy hay personas que mueren en Cuba porque ese país -al igual que todos los otros países del mundo- no puede producir todos los insumos que sus medicamentos requieren y debe intentar importarlos?

¿Alguien, por ventura, ha olvidado que la Asamblea General de Naciones Unidas por más de 20 veces y en votaciones records ha demandado el fin de esa acción bárbara que indigna a la humanidad entera, menos a ellos?

No, claro. Nadie ha olvidado nada. Solo que nada de eso les importa a ellos. Lo que les importa, es atacar a Cuba porque fracasó ya el intento de desestabilizar al gobierno de Venezuela, y porque la vida les demostró que Venezuela, Cuba y otros países, están hermanados en la misma lucha que hoy se asienta firmemente en América Latina. La lucha por la Independencia y la Soberanía.

En otras palabras, la reacción continental pensó que podía quebrar la resistencia del pueblo de Venezuela y aislar a Cuba para golpearla luego. Pero una vez más fracasó en el intento y ahora vuelve a lo mismo, pero en sentido inverso: busca quebrar a Cuba porque cree que eso debilitará a la Venezuela Bolivariana. Fracasarán también.

Lo que estas gentes no entiende es que ya perdieron el carro de la historia, que ya se les pasó la hora para abordar el coche nuevamente; y que más allá de sus protervas intenciones, asoma hoy la demanda de todos los pueblos del continente empeñados en poner fin al dominio del Imperio y forjar en cada uno de estos países un orden social nuevo, más humano, y más justo.

Cuba no tiene más responsabilidad que el de haber dado el ejemplo y dignidad y de coraje que mostró siempre en su lucha contra la dictadura, la dominación y el oprobio. Y Venezuela – que no sigue otro camino que el propio- aporta a ese mismo derrotero la dosis poderosa de su capacidad productiva, y la riqueza de su suelo que el Imperio mira siempre con ojos golosos.

Más allá de Cuba y de Venezuela están hoy otros países que buscan salida a sus problemas cardinales procurando hacer valer su derecho a explotar sus propios recursos, preservar su independencia y hacer valer su soberanía ante las acechanzas de los poderosos.

En esa fila están casi todos: El Chile de Bachelet Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil, Ecuador y Nicaragua. Y a esa fila se sumarán poco a poco otros que tienen más o menos la misma voluntad, aunque quizá no la misma fuerza: Costa Rica, Panamá, Honduras, el Perú y Paraguay- Porque en todos esos países de otra manera ha sido batida la reacción. Y hoy, ella no puede recuperarse.

Como en otras ocasiones, en ésta la nueva ofensiva contra Cuba no logrará ser sino el hazmerreír de todo el mundo

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.