Por remoto que nos parezca Gorno-Badakhshan (GBAO), en el este de Tayikistán y a más de 2.000 metros de altura, en el contexto de la crítica situación internacional dada por la guerra que los Estados Unidos, vía la OTAN, han declarado a Rusia en Ucrania, hoy aquella región autónoma se encuentra a tiro de piedra de todo y con condiciones para convertirse en un nuevo foco de tensión en Asia Central, una región en la que tanto Rusia como China tienen una fuerte influencia política e importantes intereses económicos. Beijing, por ejemplo, ha hecho sustanciales inversiones en el área de la minería, al tiempo que ha dado créditos al Gobierno tayiko por más de 3.000 millones de dólares para el desarrollo del país.