El líder golpista Min Aung Hlaing promete «aniquilar» a las fuerzas de resistencia contra el régimen militar, acabando con cualquier esperanza de diálogo.
El líder golpista Min Aung Hlaing promete «aniquilar» a las fuerzas de resistencia contra el régimen militar, acabando con cualquier esperanza de diálogo.
A un mes de la incursión rusa el resultado es muy incierto. La ofensiva militar está empantanada luego de la fallida toma del país y la consiguiente supervivencia del gobierno.
Ya lo importante no pasa por la contraofensiva rusa en Ucrania, ni por la cantidad de muertos y mucho menos por la escandalosa cobertura que están dando los grandes medios a este conflicto, sino que se acerca, a velocidad del rayo, a convertirse en una guerra nuclear.
La creciente y probada participación de fuerzas pertenecientes a los países de la OTAN y de la propia Legión Extranjera, que pretende ser independiente pero está a las órdenes de París, revela el carácter internacional de la guerra.
Greg Yudin es filósofo y sociólogo de la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales de Moscú. Dos días antes de que comenzara la invasión rusa de Ucrania, anticipó exactamente lo que sucedería en un artículo para Open Democracy.
Pooja Shukla, de 25 años, candidata socialista, salió derrotada en sus primeras elecciones al parlamento regional de Uttar Pradesh (UP), en el norte de India. Pero Shukla parece ser todo menos una perdedora.
Desde el triunfo de la Revolución Rusa (1917), entre las potencias capitalistas el “comunismo” fue concebido como la peor amenaza para el mundo en general y para Occidente, en particular.
El pasado 7 de abril del 2022, la Asamblea General de Naciones adoptó una resolución mediante la cual se suspende la participación de Rusia en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
La escalada del conflicto militar acorta los tiempos para que cualquier incidente desate un evento catastrófico.