El pasado jueves 8 de febrero 128 millones de pakistaníes, con su voto, han intentado reactivada la democracia de su país, paralizada desde abril del 2022 tras el golpe constitucional contra el Primer Ministro Imran Khan, hoy condenado a14 años de prisión y a la espera de 100 procesos judiciales más, por lo que tuvo vedada la posibilidad de aspirar a cualquier cargo público. Desde entonces, y como durante la mayor parte de los 77 años de existencia de la República Islámica de Pakistán, el poder real del país volvió a manos del ejército, que nunca ha permitido que ningún gobierno civil termine su mandato.