Categoría: Mundo
La guerra en Ucrania abre la caja de los truenos de la tormenta perfecta y provoca la mutación de la agenda política del capitalismo verde y digital en una versión más belicista y autoritaria.
La cosmovisión miope y fascista de la elite burocrática norteamericana detrás de la brutal agresión a Ucrania.
Los peligros son múltiples; las consecuencias gravísimas.
Creo que esta responsabilidad primaria de la OTAN no justifica en lo más mínimo la incursión de Putin. No fue una acción defensiva frente a un peligro inminente. Rusia no tiene ningún derecho a invadir otro país, rodear sus ciudades o cambiar sus gobiernos.
La batalla de la propaganda (el relato) juega un papel fundamental para obtener el apoyo de las poblaciones.
La actual guerra de Ucrania ha servido, más que cientos de discursos y denuncias, para evidenciar lo que son Europa, Estados Unidos y el capitalismo realmente existente, del que por supuesto también hacen parte Ucrania y Rusia.
En estos enfrentamientos, la humanidad y los pueblos de Ucrania y de Rusia son los afectados. La defensa de la paz implica exigir a los dos lados deponer la política de guerra, desescalar el conflicto y abrir las puertas a las negociaciones y las salidas políticas en Ucrania. Al mismo tiempo hay que superar el doble rasero de silencio ante las otras guerras olvidadas.
El pasado 16 de marzo, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya ordenó medidas provisionales a Rusia, respondiendo a una solicitud urgente depositada por Ucrania el pasado 26 de febrero ante esta jurisdicción internacional.
La Unión Europea anunció que destinará hasta 1.000 millones de euros en armas para Ucrania y aumentará el presupuesto conjunto de defensa, mientras que varios Estados –como Alemania y Dinamarca- han utilizado la excusa de la guerra de Ucrania para incrementar de forma notoria sus presupuestos militares.