La embajada de Rusia en Washington advirtió este 1ro. de febrero que «las amenazas de nuevas sanciones de Estados Unidos contra Rusia no nos van a obligar a retroceder ni a quedarnos quietos».
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Entre el concierto de calamidades globales la Organización de las Naciones Unidas señaló recientemente, mediante su Secretario General, las que considera las cinco más grandes emergencias
«La OTAN se está resquebrajando: los croatas ya dijeron “no, gracias”, los franceses y los alemanes no quieren cometer “seppuku” o harakiri, los búlgaros exigen detalles y garantías y los parlamentarios franceses discuten si quedarse o salirse de OTAN»
Mientras la OTAN se reúne para discutir la tensión en la frontera rusa con Ucrania, y los periódicos se llenan de denuncias de la agresión de Putin, todavía encuentro útil volver al marco que desarrollé en Crashed para analizar la intersección de la geopolítica y la economía y el surgimiento de Rusia como desafío. Este marco consta de tres proposiciones básicas.
En octubre de 2021, Shavkat Mirziyoyev ganó las elecciones presidenciales en Uzbekistán, treinta años después de su independencia, proclamada en 1991 durante el caos creado en los últimos meses del gobierno de Gorbachov, que culminaron con el golpe de Estado de Belavezha de Yeltsin, Kravchuk y Shushkévich.
No es exagerado decir que lo que ocurre actualmente en el corazón del continente europeo nos sitúa en el momento más peligroso de la historia contemporánea y el más cercano a una tercera guerra mundial desde la crisis de los misiles soviéticos en Cuba en 1962.
El título de este opúsculo es una frase habitualmente atribuida a Einstein, muy elocuente de la situación actual que vive la Humanidad. Es sabido que de desatarse una nueva guerra mundial, las grandes potencias implicadas (Estados Unidos y Rusia principalmente, China en segundo lugar) poseen una capacidad en armamentos nucleares tan monumental que podría pensarse en la desaparición de toda especie viva de la faz del planeta.
Justice For Myanmar revisa las sanciones internacionales desde el golpe de estado
La República Islámica de Irán, la Federación Rusa, en conjunto con la República Popular China están consolidando una alianza estratégica, que cubre una amplia variedad de acuerdos: políticos, energéticos, económicos, financieros y militares, entre otros en clara pugna contra Estados Unidos y sus aliados.