Categoría: Mundo
El coronavirus no afecta igual a todas las personas, como suele decirse. Las más débiles están mucho más expuestas al virus y a las consecuencias económicas de la pandemia. Y los ricos se las ingenian incluso para ganar dinero con la enfermedad. La crisis del coronavirus ha puesto de relieve con toda claridad la estructura de clases de nuestro mundo.
La Red de Veteranos por la Paz Global (VGPN), constituida por organizaciones de veteranos de distintos países, desea denunciar como criminal la fracasada intervención iniciada por los EEUU en Afganistán; una guerra basada en mentiras, en la que ni siquiera los propios militares sobre el terreno tenían claro por qué estaban allí.
El Relator sobre el Derecho a la Alimentación de la ONU, Michael Fakhri, denunció que la Cumbre responde a los intereses de multinacionales que son, en gran parte, responsables de la crisis alimentaria. En una entrevista con Tierra Viva, advirtió sobre los posibles impactos en los territorios y propuso alternativas. La agroecología como herramienta de cambio.
El fracaso del proyecto norteamericano del “Gran Oriente Medio” tiene enormes consecuencias para la relación de la primera potencia con los tres principales jugadores globales del siglo XXI.
La burguesía emerge en occidente dando forma al mundo moderno y aunque los super ricos son cuestionados los multimillonarios vuelven a emerger con fortaleza gracias al neoliberalismo y usan como antes la filantropía, la caridad, para despistarnos, se reafirman haciendo filantropía para sí mismos.
En virtud de un acuerdo negociado por los Estados Unidos y China, la decisión sobre el puesto de Myanmar en la ONU se aplaza hasta noviembre.
Organizaciones sindicales mundiales y un centenar de empresas del vestido y marcas de moda firmaron un acuerdo histórico que entró en vigor el 1 de septiembre. Detrás de la letra aparece la fatídica sombra del desastre de Rana Plaza, en Bangladesh, y el sufrimiento cotidiano de millones de trabajadora-es textiles del mundo entero
Los costos de las vacunas han empujado a muchos países en desarrollo al final de la cola de vacunación de la covid-19, y la mayoría de los de bajos ingresos ni siquiera hacen cola. Peor aún, las naciones pobres menos vacunadas no pueden permitirse esfuerzos fiscales para proporcionar ayuda o estimular la recuperación, y mucho menos alcanzar la Agenda 2030 de desarrollo sostenible.