El aislamiento se suma a la negativa constante de poder tener acceso a información, llámense radios o televisión y nuestras visitas debemos recibirlas mediante un citófono, con excepción de una visita corporal al mes. Este régimen de castigo anticipado y racista, se suma a la negativa de acceder a encomiendas en donde podamos recibir los alimentos típicos de nuestra cultura y poder participar de actividades religiosas mapuche que se efectúan cada cierto tiempo al interior del penal.