El anticomunismo rusófobo y la alerta contra la amenaza soviética fue rasgo central del siglo XX y mantiene trazas en el siglo XXI.
Categoría: Mundo
Como zapatistas que somos no apoyamos a uno ni a otro Estado, sino a quienes luchan por la vida en contra del sistema.
Creo que para abordar el tema de las guerras del siglo XXI de Ucrania y Rusia es
bastante necesario recordar un poco la ya demasiado olvidada Revuelta del Maidán y
Guerra de Ucrania del 2014, que fue originada fundamentalmente, entre otras cosas,
por las ansias de expolio del neoliberalismo occidental, la alucinación consumista de
buena parte de los ucranianos, introducida por el invencible marketing.
La agresión rusa a Ucrania ha provocado una clara escalada del apoyo militar occidental al país atacado, con la llegada de misiles antitanques y antiaéreos, y con ellos multimillonarios negocios de las 15 principales empresas armamentistas del mundo que, insuflando la guerra, siguen lucrando desmedidamente con la tragedia.
¿Cuánto de lo que hoy Occidente hace en contra de Rusia no se hará, también, en contra de cualquier otro actor internacional que le suponga un desafío o una incomodidad en el futuro?
Las grandes convulsiones históricas, las crisis de las relaciones sociales, de producción, de vida y de trabajo junto con un inusitado desarrollo y despliegue de las fuerzas productivas materiales, sociopolíticas y militares anuncian el preámbulo de los cambios históricos en el sistema internacional para el surgimiento de un nuevo orden mundial multilateral y policéntrico.
El mundo debe hacer lo que sea necesario para obtener un alto el fuego en Ucrania y hacer que se mantenga.
Algunos políticos estadunidenses ya están usando el conflicto para pedir más fondos para el presupuesto militar más gigantesco del mundo.
Desde la época colonial, América Latina se incorporó al mundo de Occidente.
La OTAN justifica su vigencia en la necesidad de afrontar problemas por ella creados. Un repaso a una crisis de treinta años.