Mauro Alcócer Hurtado | 

A seis meses del sangriento golpe fascista en Bolivia del 10 de noviembre de 2019 que derrocó al gobierno de Evo Morales, se ha iniciado un debate sobre las causas que llevaron a ese terrible desenlace.

En la mayoría de los bicentenarios estados de Abya Yala, la declaratoria del confinamiento “obligatorio”, incluso con el uso de la fuerza, ya lleva más de dos meses. Y los impactos en los pueblos indígenas son crecientes.

Vivimos momentos de incertidumbre. La crisis ocasionada por la emergencia del Covid-19 en el mundo ha dejado al descubierto las miserias del orden global actual, la falta de cooperación internacional y las crudas desigualdades del sistema capitalista, frente a las que el pueblo organizado, puede proponer salidas.

Parálisis económica, apatía social, miedo al mañana. Argentina está ahogada y sin respuesta. Hay causas propias, que vienen de lejos, combinadas ahora con una debacle mundial, a su vez potenciada por la pandemia del covid 19.

A los héroes se les recuerda sin llanto, dice el verso.

Cerca de 19 millones de mexicanas viven el riesgo de violencia en casa, indican datos oficiales según los cuales la demanda de apoyo institucional -solo en los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM)- creció entre enero y marzo hasta más de 263 por ciento en Sinaloa, más del 60 por ciento en Coahuila y Jalisco, por ejemplo.