Miguel Silva | 

Queda obvio que el gobierno pensaba, al principio, que con algunas medidas livianas podía parar el virus. Pero cuando la pandemia entró a los barrios de trabajadores, el gobierno no supo qué hacer. Porque el hecho tan obvio para nosotros, el hecho que la mayoría de la población vive una vida muy distinta a los pocos con plata que se contagiaron fuera del país en sus vacaciones, ese hecho no entraba en la política del gobierno.

A las seis de la mañana del jueves fue detenido Fabricio Queiroz, un ex sargento de la Policía Militar de Rio que desde 1984 era amigo muy amigo de Jair Bolsonaro.

Aunque largamente esperado, no deja de sorprender la autocrítica de la derecha brasileña, en la voz de Pedro Cafardo, editor ejecutivo de Valor, el periódico de la gran comunidad empresarial brasileña. Es sorprendente porque la élite brasileña, responsable de las desgracias que vive el país, nunca asumió sus responsabilidades.

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La autoorganización popular frente a la crisis

También en Chile la escuálida respuesta del gobierno ante la debacle económica obliga a la población más vulnerada a levantar ollas comunes para poder comer. Los movimientos sociales piden como mínimo una renta básica de emergencia, mientras los contagios por covid-19 están fuera de control.