Entre tanto, la familia está siendo revictimizada desde hace varias semanas, mientras el principal sospechoso no ha sido investigado. “Aquí ha habido no solo amenazas verbales sino también actos que querían terminar en accidentes para la vida de Julia, como romper los caminos o los puentes por los que ella pasaba. Entonces queremos que se llegue a la verdad”, sostiene Juana Aguilera, presidenta de la Comisión Ética Contra la Tortura.