Gustavo Espinoza M. | 

Un 14 de junio -esta vez cayó domingo de severa cuarentena-  nació José Carlos Mariátegui La Chira en un muy modesto hogar de Moquegua, en ese entonces el extremo más dulce de la patria, toda vez que Tacna continuaba cautiva. La madre, doña Amalia tuvo que cuidar de él con particular angustia, por su frágil […]

Desempleo y pobreza en el Ecuador 2017-2019

Los despidos no solo afectan a los trabajadores dejados sin una fuente de ingreso, también afectan la demanda efectiva, por lo cual es inminente una espiral de más despidos. Por otra parte, las empresas de la élite económica se encuentran blindadas e intocables.

La pandemia del COVID-19 suspendió la coyuntura política más importante abierta en Chile desde el fin de la dictadura. A partir del 18 de octubre de 2019, millones de personas ocuparon las calles y los territorios del oasis neoliberal latinoamericano buscando cambiar un ordenamiento constitucional que ha perpetuado los intereses del imperialismo en el país del sur. El ¨milagro chileno¨, como llamó Friedman a las reformas de liberalización económica adoptadas durante el régimen militar, no tardó en sacralizar la desigualdad social como norma divina y a las clases dominantes como sus sacerdotes. De esta manera, la crisis pandémica que actualmente azota al mundo se superpuso a la crisis del modelo chileno, dejando al descubierto su verdadero motor: la mercantilización total de la vida social.

Jaime Vargas | 

A tres meses del impacto de la pandemia, la situación se agrava en Ecuador con la supuesta “nueva normalidad” y las decisiones gubernamentales que debilitan aún más al sistema de Salud y generan más crisis con los recortes presupuestarios, leyes y ajustes de corte neoliberal que implican despidos masivos, desempleo, hambre y miseria.

Fragmento del libro publicado por la Fundación Rosa Luxemburg

La pandemia global expuso un sistema cuya “normalidad” llevó a que 265 millones de personas quden en riesgo de hambruna y que cada día 800 millones se vayan a dormir con hambre. Una “normalidad» donde Naciones Unidas denuncia el agotamiento del planeta para 2050 y la concentración de las riquezas quedan en manos del 1% de la población.

Hace días que se vienen publicando informaciones y declaraciones de funcionarios políticos acerca de la “delincuencia, trifulcas, peleas” y el riesgo que tras levantarse la “cuarentena” se incremente la “inseguridad”.

No conozco ningún economista que escriba y no hable de que hay que apurarse, que hemos perdido tiempo, que el tiempo no alcanza, que está contra nosotros. ¿Por qué esa preocupación con el tiempo?