Los países donde la gente está saliendo a la calle para manifestarse contra el aumento de los gastos, la atención sanitaria insuficiente, el atraso de la edad de jubilación, etc., son los mismos que gastarán mucho más en armamento en el futuro. No es casualidad, ya que un mayor gasto en armamento significa sacrificar gastos sociales y de bienestar. Ya es hora de hacer frente a esta contradicción.