El sistema es perverso por más de una razón. Por una parte incita a los patrones a incrementar el precio de las acciones como sea: disminuyendo el personal, fusionando otras actividades, vendiendo parte de la empresa, comprimiendo los salarios, etc.
Por otra parte las stock-options desvalorizan el salario: la remuneración de los gerentes depende entonces de la especulación bursátil y no del trabajo que aportan.