Cuatro migrantes. Una misma Túnez. Calabozos en el desierto, ventas a traficantes libios, naufragios provocados. Por primera vez, estos abusos se llevan ante el Tribunal Africano de Derechos Humanos. Un tribunal al que la propia Túnez se ha encargado, entretanto, de hacer más difícil el acceso.