Gilberto López y Rivas | 

La invasión sin fin (y el fin de la invasión)

Pongamos por caso la Región Metropolitana. Es un hecho vergonzoso poner a la gente en el trance de tener que optar por uno de los dos candidato de la elite: uno, bruto y violento de barra brava, versus el otro, el bueno, que no quiebra un huevo, pero es sostenedor del modelo y democratacristiano encubierto. Ambos esencialmente anticomunistas. Uno de ellos apoyado por el PC.

Muchísimos colombianos derivan sus ingresos de lustrar calzado. Simplemente sobreviven, azotados por la miseria.

Manuel Acuña Asenjo | 

¿No sería acaso importante dejar, aunque sea, un simple esbozo de esa sociedad que anhelamos y mandar al desván de lo inútil todo intento de resolver electoralmente los problemas más urgentes de la sociedad?

Wallmapu

«Esto refleja un racismo político contra las comunidades indígenas y una defensa acérrima de los intereses de la industria.»

Por siempre permanecerán en nuestra memoria quienes fueron heridos o asesinados durante el estallido social. Su único delito era procurar un cambio para Colombia.