Comencemos por aclarar algo: la persecución financiera implementada por el gobierno de EE. UU. contra Cuba, aunque no es un fenómeno nuevo, ha desatado su máxima ferocidad durante los últimos dos años.
Categoría: América Latina y Caribe
Durante una conferencia de prensa organizada en la sede de Cofadeh, la doctora Ligia Ramos, una de las caras más visibles de las grandes protestas de 2019 contra la intentona privatizadora de salud y educación, denunció amenazas de muerte y comunicó que ya se encuentra fuera del país para salvaguardar su vida y la de su familia.
Entre las atrocidades que no deberían suceder en un país de leyes y menos aún quedar impunes, el abuso sexual infantil es una de las más dolorosas. No sólo por el argumento, válido, de que se daña a inocentes sino sobre todo porque una sociedad y un Estado que no son capaces de proteger y respetar a niños y niñas, no respetarán tampoco los derechos humanos de hombres y mujeres.
Nicaragua otra vez. Ese país impenitente vuelve a las portadas de la prensa corporativa. La izquierda europea y no digamos la española está superdividida para entender lo que sucede en estos días de junio.
El 23 de junio se presentará ante la Asamblea General de la ONU (AGNU) un nuevo informe sobre la resolución llamada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EU contra Cuba.
Se suele decir que la grieta es entre populistas y republicanos, tolerantes e intolerantes, entre delincuentes y «ciudadanos de bien», entre izquierda y derecha, pero la verdadera grieta es entre oligarquía versus pueblo. La segunda semana de junio dejó claro de manera meridiana que los que pregonan que la lucha de clases no existe, son justamente quienes se encuentran en la vereda de enfrente de los trabajadores.