Categoría: América Latina y Caribe
Los mexicanos y las mexicanas están a punto de celebrar una de las elecciones intermedias más grandes en la historia reciente del país. Unos comicios, en ese sentido, históricos, en términos cuantitativos, debido a que, en los últimos años, el andamiaje y la normatividad electoral trabajaron por hacer concurrir en las mismas fechas al grueso de las elecciones locales en el territorio nacional con las respectivas a la renovación de la Cámara de Diputados.
Ante la creciente crisis social, el Gobierno mantiene un fuerte ajuste a las jubilaciones y asignaciones. No hay IFE para los precarizados y desempleados. Con la pobreza superando el 42 %, es urgente tomar medidas de fondo para recomponer los ingresos de la mayoría de la población.
En este artículo el autor sostiene que, del mismo modo que Trump, Bolsonaro será derrotado, hecho que es la condición necesaria para el retorno de la democracia a Brasil.
Ecuador vive una crisis múltiple. Le aqueja una recesión económica muy seria y de carácter estructural que quedó desnuda en 2015 con la caída de los precios de petróleo en tiempos previos a la pandemia del coronavirus; virus que encontró una sociedad desguarnecida y que –sin ser la causa de tantas crisis– las ha agudizado brutalmente.
Las elecciones intermedias de México, este 6 de junio, presentadas como “las más grandes de la historia del país”, están sumidas en una serie de contradicciones que, para nada las hacen las más importantes. Son las más grandes por el número de cargos de elección popular en juego, pero no las más importantes.
Una crisis coyuntural y un solo objetivo: enterrar cualquier proyecto político de izquierda.
Casi dos meses después de una primera vuelta electoral que destrozó todas las encuestas y produjo un primer terremoto entre la clase política tradicional, el 6 de junio se definirá el nuevo gobierno del país sudamericano para sus próximos 5 años.
En medio de un sistema putrefacto infestado de corrupción e impunidad que carcome hasta los últimos cimientos de la sociedad guatemalteca y se lleva a su paso las vidas de miles de víctimas, resuella una brigada médica que carga en hombros a los más vulnerados, porque llega a donde los médicos nacionales no van. Y son los médicos cubanos dispuestos a enaltecer la labor de salvar vidas.