La destitución y el arresto del presidente Castillo en Perú tiene paralelos ineludibles con el acoso mediático y judicial en Argentina en contra de la vicepresidenta Cristina Fernández, con la persecución mediática, legislativa y judicial que depuso a Dilma Rousseff en Brasil y llevó a la cárcel al ahora presidente electo Lula da Silva, así como con la ilegal destitución de Lugo en Paraguay.